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Universitas-XX1, Revista de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador,
No. 44, marzo-agosto 2026
alrededor de siete iniciativas relacionadas con este tema (Alcalá, 2025). Sin
embargo, aún no hay una ruta clara para su discusión, y mucho menos para
etapas avanzadas de legislación. Rolando Zapata, presidente de la Comisión
de Análisis, Seguimiento y Evaluación sobre la Aplicación y Desarrollo de
la Inteligencia Articial en el Senado, conrmó que las discusiones iniciarán
hasta septiembre de este año. El momento de regular es ahora, pues, como
Zapata señala, los sectores público, privado y la academia esperan un marco
regulatorio porque “ya están sucediendo cosas” (Calderón, 2025).
Debemos abordar la regulación de la IA prontamente y hacerlo de ma-
nera ecaz, aprendiendo de los ejemplos internacionales. De acuerdo con
Margrethe Vestager, la IA tiene una naturaleza dual que complica su regula-
ción preventiva. Bajo este planteamiento, la IA es intrínsecamente neutral,
y su impacto depende de cómo se use. Vestager menciona que muchos usos
de la IA son inofensivos y debe darse espacio a la innovación. No obstante,
en usos de alto riesgo, la intervención incisiva de políticas públicas es ne-
cesaria. La incapacidad de realizar pruebas de laboratorio para analizar los
efectos de una política regulatoria exige precaución. Se debe trabajar con el
doble objetivo de no mermar la creatividad e innovación, sin permitir usos
que pongan en riesgo la integridad humana. Es crucial realizar evaluaciones
de riesgo y garantizar robustez técnica para usos de alto riesgo, además de
prohibir aquellos que atenten contra valores fundamentales. Más allá de las
políticas públicas tradicionales que regulan el uso, es imperativo ser creati-
vos para dirigir el desarrollo de la IA hacia el bien común. Autoras como Ma-
riana Mazzucato sugieren nuevas herramientas más exibles y un gobierno
proactivo para cerrar la brecha entre riesgo e innovación.
La falta de visión a largo plazo e institucionalidad en México representa
una gran oportunidad para implementar correctamente la IA desde el inicio.
Basándose en la perspectiva de Mazzucato y Gerone, el gobierno mexicano
debe asumir un papel activo y estratégico. Este rol implicaría orientar la re-
gulación de la IA hacia misiones a corto y mediano plazo. El enfoque debe
priorizar las desigualdades preexistentes, como la inclusión digital y la barrera
del lenguaje. El mayor desafío es asegurar que el desarrollo de esta tecnolo-
gía benecie a toda la sociedad, no solo a las grandes empresas tecnológicas.
Un claro ejemplo de un enfoque estratégico es China. Su desarrollo de IA
lleva años, siendo uno de los principales destinos de recursos gubernamenta-
les (Juárez, 2025). Estratégicamente, China ha invertido en infraestructura,
educación y disponibilidad de datos. A diferencia de Estados Unidos, don-